Domingo para la historia en Cataluña y en España. Bajo una tensión sin precedentes en nuestro país en las últimas décadas, se ha desarrollado la jornada del referéndum del 1-O con una Generalitat que ha tratado de materializar, con un sistema electoral insólito y sin garantía jurídica alguna, su desafío al Estado y que ha apuntado a una Declaración Unilateral de Independencia "en los próximos días" en base al resultado: el 90% de los 2,2 millones de votantes ha dicho 'sí' a la secesión, frente al 7,8% que ha votado 'no'.
Y un Gobierno que ha hecho uso de la fuerza para tratar de impedir una consulta suspendida por el Tribunal Constitucional y que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) había ordenado parar. Desde el Ejecutivo de Mariano Rajoy han acusado al Govern de haber "liquidado cualquier vestigio de respetabilidad democrática" con una consulta calificada de "bochorno" y "paripé".
El presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, ha anunciado, en una declaración institucional desde el Palau de la Generalitat, que esta semana "trasladará" al Parlament los resultados de la consulta, para que, ante la victoria del 'sí', aplique el procedimiento previsto en la ley del referéndum para proclamar la independencia de Cataluña. "Nos hemos ganado el derecho a tener un Estado independiente", ha sentenciado, en la línea de seguir adelante con su plan soberanista. El Govern ha ofrecido de madrugada unos porcentajes de escrutinio que sumados dan más del 100% de los votos.
El número de heridos este domingo- más de 840, dos graves, entre ellos 19 policías nacionales y 14 guardias civiles- pone de manifiesto la dureza de un día en el que ha habido seis detenidos, uno de ellos menor, por resistencia, desobediencia y atentado contra agentes de la autoridad.
Los trenes de la Generalitat y del Gobierno finalmente han chocado, tal y como se esperaba al calor de los últimos acontecimientos en un mes de septiembre plagado de querellas, amenazas y declaraciones que sólo han echado más leña al fuego independentista. En medio de la olla a presión política han quedado los ciudadanos catalanes. Todos. Los que han salido a votar y los que se han quedado en su casa en una Cataluña fracturada.
La grieta entre los gobiernos de España y Cataluña se abre así más y más, con todos los puentes volados. No se reconocen, no se legitiman y se desacreditan mutuamente en una espiral en la que parece no existir la posibilidad, ya no de entendimiento, sino de simple diálogo.
Sólo las fuerzas independentistas de Cataluña han legitimado este referéndum, que le puede costar a sus impulsores la inhabilitación o la cárcel.
Rajoy convocará a los partidos para abordar juntos el futuro de Cataluña
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha comparecido desde La Moncloa para decir que "este domingo no ha habido referéndum" sino la "escenificación de una estrategia contra la convivencia democrática", y para convocar a las fuerzas políticas a "reflexionar sobre un futuro que debe ser afrontado juntos" tras el 1-O. Ha dicho que "los únicos culpables son los que han violado la ley".
No lo ve así Puigdemont, que ha destacado que Cataluña ha "conseguido celebrar el referéndum que el Estado se ha esforzado tanto en impedir" haciendo una "apelación directa" a la Unión Europea para que, ante la "intransigencia y la represión" del Estado, asuma la cuestión catalana.
Ante el abismo entre los gobiernos de Rajoy y Puigdemont, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha abogado por "poner fin al tiempo de la inacción" y ha instado al presidente a abrir una negociación con la Generalitat, en una comparecencia en la que ha mostrado su disconformidad con las cargas policiales, enfriando así el apoyo que los socialistas habían mostrado a la estrategia del Gobierno en esta crisis.
Muy crítico ha sido el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que ha acusado a Rajoy de estar "inhabilitado" para poner fin a lo que ha definido como "crisis de Estado" enfrentada con una "oleada de represión". "La democracia no se defiende a palos ni desde las cloacas, ningún argumento justificaba hoy el uso violencia contra población civil", ha recalcado.-rtve.es...
Muy crítico ha sido el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que ha acusado a Rajoy de estar "inhabilitado" para poner fin a lo que ha definido como "crisis de Estado" enfrentada con una "oleada de represión". "La democracia no se defiende a palos ni desde las cloacas, ningún argumento justificaba hoy el uso violencia contra población civil", ha recalcado.-rtve.es...
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